Por Luis Rivera

Estoy en constante búsqueda de mecanismos para ser más productivo. Existen muchos pretextos para aplazar tareas que deberíamos hacer lo más pronto posible: citas médicas por ejemplo. ¿Cuántas veces dijiste «tengo que ir al odontólogo» pero fuiste a una cita con tu dentista 6 meses después? Pasa todo el tiempo.

Esto suele suceder en muchas áreas de la vida que pasan desapercibidas. Hay gente que tiene diferentes pasiones como el deporte, bailar, tomar fotos, etc., pero no hace nada al respecto. Puede que quieras entrar a un curso de fotografía, pero de la misma manera que la cita con tu dentista, pueden pasar años antes de que lo hagas. Incluso puede ser que nunca lo hagas.

¿Cómo se relaciona esto con la productividad? Son temas íntimamente ligados porque tienen que ver con no tomar acción; es decir con dejar las cosas para después.

En 3 consejos para mejorar tu productividad puedes ver consejos prácticos sobre cómo hacer más tareas todos los días. Si lo prefieres puedes empezar leyendo aquel artículo y luego regresar a éste. Todo tendrá más sentido.

Hay mucho más tiempo del que uno se imagina cuando te vuelves más productivo.

En este artículo voy a explorar una de las mejores estrategias que conozco para ser más productivo: el concepto de Integración vs. Motivación

Entendiendo a la Motivación

Motivación viene del latín motivus o motus, que significa «causa del movimiento«. Algunas personas la definen como «la base del comportamiento«, es decir las razones que incitan a una acción. En resumen la motivación se refiere a los impulsos que te dirigen hacia ciertos objetivos y persistir en ellos.

¿Cuál es el problema con la motivación? El problema es que no siempre estamos motivados para ejecutar un montón de tareas. Por ejemplo, si esperas estar motivado todos los días para ir al gimnasio, va a haber muchas ocasiones en que te sientas cansado, tengas otras cuestiones pendientes a las que les des más importancia o simplemente prefieras ver una película.

Aquellas «excusas» también podrían tener motivos válidos. Es muy divertido ver una película, y descansar puede ser una gran idea si has tenido una semana dura de trabajo.

Si dependes sólo de la motivación, los días en que por distintas razones tus niveles de motivación o energía estén más bajos, va a ser más difícil que hagas lo que tienes que hacer. Es decir puede ser algo insostenible al mediano y largo plazo.

Es entonces cuando viene una mejor estrategia para ser más productivo: la Integración.

La Integración le gana a la Motivación

Integración se refiere a incorporar ciertas tareas a tu vida diaria hasta que se vuelvan parte de quién eres; de esa manera tus acciones no dependen de qué tan motivado estés un día específico.

En el caso del gimnasio, un ejemplo de incorporarlo al día a día es tener un horario fijo. El horario fijo decidido de antemano por ti mismo, es un contrato que no depende de si estás cansado o sin ganas de entrenar, sino que al ser un contrato es tu obligación cumplirlo.

Estos consejos son formas de negociar con tu cerebro, es decir son una forma de cambiar tu mentalidad.

En la práctica existe gente tan disciplinada que simplemente hace las cosas cuando debe hacerlo y punto. Sin embargo, encuentro que para mí y para una gran cantidad de gente, técnicas tan sencillas como estas tienen mucho impacto y son de gran utilidad.

¿Cómo puedes integrar tareas a tu vida diaria? Aquí algunas ideas:

1. Acciones recurrentes

¿Te gusta ver a tu familia pero siempre falta tiempo? Haz un contrato en el que un día específico te tomas un café o visitas a tu familia. Una vez que se firma el contrato – puede ser con una llamada o anotando el evento en tu calendario – vas a saber que ya sea cansado o teniendo mucho trabajo igual vas a ver a tu familia. No es opcional.

Lo mismo funciona para ir al gimnasio, para citas con otras personas, para comer saludable, para leer, etc.

No esperes a estar motivado para hacer algo, anótalo en tu agenda y una vez que está ahí es parte de tu vida.

2. Horarios específicos y calendario

Llega a un acuerdo acerca de verte con alguien en un lugar y hora específicos.

Cuando incorporas a otras personas en tu plan, sientes una mayor presión para hacer las cosas. Por ejemplo, si has acordado una reunión de trabajo en un café o restaurante de la ciudad el día martes a las 5pm, tienes mayor presión para asistir. ¡Tu reputación está en juego! A veces es fácil decirte a ti mismo «tengo pereza» pero es más complicado decirle exactamente lo mismo a otra persona.

3. Usa tu dinero para «motivarte»

Cuando las cosas son gratis las valoras mucho menos. Es naturaleza humana. Cuando te cuestan trabajo y dinero las valoras mucho más. Por esta razón es una excelente idea pagar para integrar tareas a tu vida.

¿Quieres hacer un curso de fotografía? Una opción es buscar un curso gratis, contenido en YouTube, decirle a una persona de confianza que te enseñe, etc. Sin embargo, en esos escenarios los días que no estés motivado será más difícil cumplir con tu objetivo. En cambio, cuando pagues por un curso de fotografía la probabilidad de que asistas a tus clases y aprendas es más alta. Tu dinero está en juego y no vas a querer desperdiciarlo.

Aplica estas estrategas sencillas para ser más productivo en tu vida diaria y no sólo confíes en tu capacidad de ser disciplinado y mantenerte motivado todos los días.

L.R.