Por Luis Rivera

Has escuchado estas oraciones típicas acerca del trabajo?

«Me subieron el sueldo… Es porque soy el mejor empleado del mundo».

«No me suben el sueldo… Es porque mi jefe es un idiota».

O tal vez hablando acerca de relaciones:

«Mi novia está feliz… ¿Cómo no va a estarlo si soy el mejor hombre del mundo?»

«Mi novia está triste… Es que las mujeres son locas».

Qué tal estas frases, hablando de puntualidad:

«Fui el primero en llegar… Es porque soy súper responsable»

«Me retrasé… Es que el tráfico… El Waze… La hora pico». Etc. Etc. Etc.

Muy a menudo la gente se hace cargo de sus éxitos y culpa al resto por sus derrotas. Mientras que la gente exitosa se hace cargo de sus logros, pero sobretodo de sus fracasos; y a la larga, por esa forma de pensar, sus fracasos son cada vez menores y sus éxitos se siguen acumulando.

Es la gran diferencia entre tener «mentalidad de responsabilidad y control» vs. «mentalidad de víctima».

Jocko Willink

Hace poco leí Extreme Ownership: How U.S. Navy Seals Lead and Win – Responsabilidad Extrema: Cómo los Navy SEALs de EEUU Lideran y Ganan – de Jocko Willink.

Jocko fue comandante de los Navy SEALs de EEUU en la Batalla de Ramadi en Irak. Fue condecorado con la Estrella de Plata y la Estrella de Bronce por su servicio.

En cierta ocasión lideró una misión en la que sus tropas, confundidas por su ubicación, empezaron a disparar entre ellas, lo que resultó en un desastre.

Sus superiores al pedir explicaciones, se encontraron con que todos los Navy SEALs se culparon a sí mismos por sus errores. Alguien empezó:

«Fue mi culpa comandante. Debí haber comunicado mejor mis órdenes.»

Luego alguien lo interrumpió:

«¡Fue mi culpa! Los insurgentes nos sorprendieron y no estaba lo suficientemente preparado.»

Así, uno tras otro.

Finalmente Jocko asumió la culpa y dijo que era su responsabilidad como el líder del batallón. Nadie culpó a otra persona, o a la situación, o a cualquier agente externo.

Ejemplos reales

Muchos hombres culpamos a las mujeres cuando no responden bien a nuestros acercamientos. Es común escuchar comentarios como: “me ignoró porque tiene mal carácter”, o: “no estaba de buen ánimo y por eso no me respondió”. Son excusas. ¿No te has puesto a pensar que tal vez el del problema eres tú? La verdad es que quizás no sonreíste, o no supiste expresar claramente tus ideas, o no tienes carisma, etc.

En ventas, por ejemplo, es típico culpar a un posible cliente por no haber sido capaz de cerrar una negociación. Si eres vendedor/a, es tu responsabilidad realizar la venta, no la de tu contraparte. Cambia tu estrategia y deja de quejarte.

Cuando culpas a un tercero por tus fracasos, pierdes el control de tu vida. Es decir, dependes de otras personas.

Si no es tu culpa, entonces no tienes por qué cambiar. Mientras que si asumes el reto, haces los cambios necesarios para ser exitoso.

La mentalidad adecuada es: hacerte responsable, aprender la lección y tomar acciones.

Como dice Grant Cardone:

«El éxito es tu deber, tu obligación y tu responsabilidad.»

L.R.